Personajes

viernes, 28 de agosto de 2009

Hace tiempo, cuando no tenia nada que hacer, me ponía a inventar personajes, el primer personaje que invente se llama Nicté y hoy broto de mi mente como una lágrima brota del dolor.

Nota: Por cuestiones de nostalgia le deje los horrores de ortografía, además de la falta de un buen corrector ortográfico :P


Nicté

Eran las 11 de la mañana cuando tome un taxi y le pedí que me llevara a la estación de autobuses a no se donde, el señor taxista con apariencia de abuelo empezó una platica acerca de terminar una carrera y lo importante de la vida, bla bla, yo estaba pensando en lo lento que iba y en como era posible encontrar todos los semáforos en rojo, el anciano siguió contándome de sus hijos y de su paso por la vida, yo seguía pensando en la hora y en el día en que yo al igual que los hijos del taxista, me largara de esta ciudad de mierda en que hace calor todo el año y que detesto con todas mis fuerzas, el taxista menciono algo que me hizo divagar un rato, me dijo: usted parece una mujer con la sangre fría, se me hace muy fuerte, aunque engaña con su apariencia frágil; le sonreí y no conteste nada, me quede pensando en que era lo más cierto que había escuchado desde que aborde el vehículo, yo era eso, una mujer de sangre muy fría. Por fin llegamos a la estación y me subí de inmediato a la combi para ir a quien sabe donde, yo veía a cada segundo mi reloj rascándome la cabeza y pidiendo que ya diera marcha, minutos después abordo una familia con unos bultos enormes que no cabían, tomo al chofer y su ayudante algo más de tiempo acomodarlos en la parte trasera del vehículo, mi paciencia se agotaba, pensaba en toda esa gente moviéndose de un lado a otro como hormiguitas; un señor llego a sentarse a mi lado, sentí su brazo sudado en mi hombro y me asqueé y maldije, después me acorde que se me había olvidado ponerme desodorante y me maldije yo sola por dentro, pensé en sacar los audífonos y poner algo de musica del celular, me dio flojera pensar en hacer una lista de reproducción para el camino y tener que quitarme los audífonos para escuchar cuando el chofer empezara a cobrar el pasaje, a fin de cuentas termine viendo el paisaje, hacia ya tiempo que no recorría aquella ruta, vi los arboles tan altos, los pastizales tan verdes y bien podados que me imagine tirada en medio de ellos bajo la lluvia, después sobrevino un olor a mierda de vaca y caballo y el sueño se arruino, lo bonito no dura, pensé. No tenia la mas mínima idea de donde bajar, así que le pedí al chofer la parada en una calle completamente desierta, cruce, tome otro taxi y seguí con mi camino, llevaba media hora de retraso, para entonces no sabia si ya era tiempo de rendirme y regresar o seguir, el taxi se puso en marcha, el universo decidió por mi. Mientras viajaba en aquel taxi rojo quemado, me dieron ganas de llorar, viajaba sola con el pelo enredado, una manga con olor a sudor ajeno y propio, con una vida de dependencias y vicios que nunca me quitaría de encima, pensé en el valor que hay que tener para suicidarse, me odie por ser cobarde, luego me reí de eso y seguí viendo el paisaje, me acorde de aquella poesía de Don Pedro Almafuerte, me acorde de los días en que era feliz y sentía que podía matar a todo el que me quitara los sueños, y recite en silencio aquella poesía:


No te des por vencido

ni aún vencido, no te sientas esclavo

ni aún esclavo; trémulo de pavor,

piénsate bravo y arremete feroz ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,

que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;

no la cobarde estupidez del pavo

que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora,

o como Lucifer que nunca reza,

o como el robledal cuya grandeza,

necesita del agua y no la implora...

¡ Qué muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo, tu cabeza!


De nada sirvió, seguí viajando y pensando que era una depresiva exagerada que necesitaba dos cachetadas, trate de controlarme y no verme como una loca desquiciada.

El taxi llego al final del camino, me baje, arregle los asuntos sin solución mientras pensaba en la incompetencia de todos, pensaba que todos eran estúpidos y yo más por estar ahí rodeada de esa estupidez, salí de ahí sintiéndome idiota, un hombre me saludo con palabras que escondían un morbo extraño que me hizo sentir bien y luego resonó un eco en mi cabeza que repetía putaaaa, putaaaa. Me reí a carcajadas por dentro, y me dio curiosidad saber como uno puede entregarse por dinero, me dije que también las putas eran valientes, analice mi vida y me dije que mi vocación no era ser mujer, divague en el hecho del lesbianismo y me prometí intentarlo antes de morir, para no callar de vez en cuando mis deslices. Tome la combi de regreso a casa, y mientras avanzaba pensé en la infidelidad, me reí y cuando pare de hacerlo me di cuenta que era un raro espécimen lleno de complejos y de detalles que nadie entendería, apunte otra cosa a la lista de antes de morir. A la mitad del camino rogué que la combi se estrellara, luego pensé en Cuatrojos y su muerte prematura a causa de la velocidad de nuestro transporte público, en el dolor de su familia, yo quería que me odiaran así que volví a pensar en el suicidio, pero recordé que era cobarde, no me quedaba de otra mas que desaparecer del mapa, me odiaran por ingrata y moriría feliz, sola y sin nada, como Dios manda. Me baje una cuadra después de donde debía, camine y sentí delirio de persecución, sujete mi mochila con fuerza, imite a los competidores olímpicos de caminada hasta que llegue a un negocio, de nuevo sobre ruedas y cansada de pensar en un suicidio que nunca llegaría, me dije que si no podía matarme matara a todos, me imagine entrando al panal con una basuca haciendo explotar todo, me vi con la cara llena de sangre y me vi feliz, pensé en agregarlo a la lista pero me acorde de las señoras que me dan de comer y que viven de vender desayunos en ese panal de zánganos, recordé a Rambo y volví a imaginarme hecha una fisicoculturista con metralleta en mano, me reí en voz alta y vi los ojos de los pasajeros con un letrero de “si que hay gente loca” y yo respondí con mis respectivos ojos “soy loca y que”. Pedí la parada y camine hacia mi casa, vi mi reloj y eran las 2 de la tarde; regreso la depresión y me di a la tarea de buscar un psicólogo gratis en linea, aun sigo en eso.


Dos días después de aquel viaje tan largo, proseguía en mi tarea de buscar ayuda psicológica en internet, que es mi único vinculo con la sociedad, cuando me apareció una invitación a un chat nuevo, ingrese por mera curiosidad y apatía al hecho de pedir ayuda. Ingrese con el seudónimo de Lady Demolition.


Amorfo: Hola, ¿eres muy destructiva?

Lady Demolition: Hola, solo con lo que toco, no te preocupes

Amorfo: te interesa la rutina de los cuestionarios ( de donde eres, tu edad blabla )

Lady Demolition: en absoluto

Amorfo: ok ¿te gustaría ser mi esposa cibernética? es que te tengo miedo

Lady Demolition: huu lo siento la palabra matrimonio no esta en mi diccionario

Amorfo: insisto

Lady Demolition: jaja ¿porque?

Amorfo: eres rara y eso me incita

Lady Demolition: ¿a que?

Amorfo: debo irme Nicté, debo quitarme el miedo de ti


Llevo tres días tratando de averiguar la identidad de Amorfo, ¿como es que sabia mi nombre?, analice la corta conversación detalle a detalle y fuese quien fuese me da la impresión de que me conocía muy bien, es algo estúpido, lo mas seguro es que fuese una casualidad, es imposible que supiera quien soy, que supiera que mi nombre es Nicté Rivas Zotl, que tengo 17 años y nací con ambos sexos. Imposible.



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