Pedro Luis Ferrer

viernes, 17 de julio de 2009

Romance de la niña mala


Un vecino del ingenio dice que Dorita es mala,

para probarlo me cuenta que es arisca y mal criada

y que cien veces al día todo el batey la regaña.

Que a la hija de un colono, le dio ayer una pedrada,

y que a la del mayoral le puso roja la cara,

quién sabe con qué razones por nosotros ignoradas.

Que si la visten de limpio al poco rato su bata está rota o está sucia,

que anda siempre despeinada,

que no estudia la lección y nunca sabe la tabla,

que el sábado y el domingo se pierde en las guardarrayas y recogiendo guayabas.

Y yo pregunto: “Vecino, vecino de mala entraña, ¿quién puede decir que sea por eso mi niña mala?.

Si hubieras visto lo íntimo de su vida y de su alma como lo ha visto el maestro ¡Qué diferente pensara…

Verdad que siempre está ausente, pero si viene no falta, entre sus manitas breves un ramo de rosas blancas

para poner al Martí que tengo a mitad del aula.

Con quien no tenga merienda parte a gusto su naranja;

si cantamos al salir se oye su voz la más alta,

su voz que es limpia y alegre como arpegio de guitarra.

Y cuando explico aritmética le resulta tan abstracta que de flores y banderas me llena toda la página.

Y prefiere en los recreos, cuando juegan a las casas,

jugar con Luisa: la única niña negra de mi aula.

A veces le llama Luisa y a veces le dice: ¡Hermana!.

Y cuentan los que la vieron que en aquella tarde amarga en que no vino el maestro era la que más lloraba.

Cuando se premie el cariño y lo rebelde del alma,

cuando se entienda la risa y se le cante a la gracia,

cuando la justicia rompa entre mi pueblo y su marcha

y el tierno botón de un niño sea una flor en la esperanza,

habrá que poner al pecho de mi niña una medalla

aunque el batey, malicioso, me le dé tan mala fama,

y tú -mi pobre vecino- no entiendas una palabra.


Poema de Raul Ferrer

Música por Pedro Luis Ferrer

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