El libro de los sucesos de Isaac Asimov

lunes, 14 de septiembre de 2009

Capítulo 58 Palabras

El filósofo francés René Descartes (1596-1650) especulaba sobre que los simios y los monos tienen la habilidad de hablar pero que mantienen su posición actual para evitar que los pongan a trabajar.

La palabra « millón » no existió sino hasta cerca del año 1300. Hasta entonces la palabra para expresar el mayor número era « miríada », que era la palabra griega para indicar 10.000. Arquímedes, al calcular el número de semillas de amapola en todo el universo que él conocía, usó expresiones que significaban « miríadas de miríadas de miríadas... ».


Los habitantes de un barrio de Roma llamado Trastevere, hablaban un dialecto exclusivamente suyo. Se dice que cuentan con más de dos mil palabras vulgares para describir los genitales humanos.


La expresión tantas veces citada: « A lo único que debemos temer es al mismo miedo », no era original del recién elegido Franklin Roosevelt en 1933. Tuvo su origen en Francis Bacon, tres siglos antes, y fue repetida por Montaigne y Thoreau.


George Schmidt, del servicio de traducción de las Naciones Unidas, puede traducir sesenta y seis idiomas y hablar treinta y tres con fluidez.


Tales, el filósofo griego, notó que las decoraciones de ámbar en las ruecas atraían hilos, plumas y objetos ligeros; lo que ahora conocemos como electricidad estática. La palabra griega para designar el ámbar es elektron , de la cual, William Gilbert, médico de la reina Isabel I, sacó la palabra « electricidad ».

Capítulo 42 Literatos y literatura


Los poemas y las obras del escritor más grande de la literatura inglesa han sido atribuidos a más de 20 personas. William Shakespeare se habría sorprendido por los nombres de quienes se supone que escribieron por él, incluyendo a Francis Bacon, Sir Walter Raleigh, y, sí, la reina Isabel.

René Descartes estaba escribiendo un libro sobre el universo en el cual aceptaba las opiniones de Copérnico. Más cuando oyó que Galileo había sido condenado por creer, junto con Copérnico, que el Sol era el centro del universo y que los planetas giraban alrededor del Sol, el filósofo francés, educado por los jesuitas, decidió interrumpir la obra.

Aunque no estaba ciego, pero tenía vista deficiente, Aldous Huxley aprendió Braille para poder dar descanso a sus ojos doloridos sin tener que renunciar a la lectura de la que tanto disfrutaba. Una de las compensaciones, decía Huxley, era el placer de leer en la cama en la oscuridad, con el libro y las manos cómodamente bajo los cobertores.

Solamente 7 poemas de Emily Dickinson, una de las poetisas americanas más grandes, fueron publicados durante su vida. Después de su muerte, en 1886, fueron descubiertos más de 1.000 poemas en su mesilla de noche. Estos fueron publicados posteriormente, pero a menudo después de cambios de palabras y puntuación por editores demasiado celosos. No apareció una edición definitiva de sus obras hasta el decenio de 1950.

Emilio Zolá recibió un cero en literatura francesa y fracasó en alemán y en retórica en el Liceo San Luis.

Seis libros populares de ciencia-ficción para estudiantes de segunda enseñanza, publicados bajo el seudónimo del Paul French, fueron escritos por... Isaac Asimov. Años más tarde fueron publicados de nuevo bajo mi propio nombre.

John Milton quería reformar la política con la poesía. Cuando comprendió que esto era imposible, renunció a su sueño de tiempo atrás de ser un poeta superlativo, y decidió dedicarse casi exclusivamente a escribir manifiestos revolucionarios, en prosa, lo cual hizo durante más de una veintena de años. (Después de la Restauración, regresó a la poesía y escribió Paraíso Perdido .)

Charles Dickens creía tan completamente en el mesmerismo (un sistema de tratamiento mediante hipnotismo), que se consideraba un experto en el método de transferir los rayos curativos llamados « magnetismo animal » de él mismo a la gente enferma. Como otros mesmeristas, jamás comprendió que su éxito era puramente psicológico.

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